Va por etapas

Son estos momentos en los que mi corazón se tiñe de negro, y escribo; en los que mi alma mengua en mi pecho como una indefensa criatura mientras susurra aullando y suplica suspirando por tiempos pasados mejores; y en los que mi garganta gime al apagar cada uno de los sollozos que anhelan ser libres de las rejas de mis labios sin razón alguna.
Son estos instantes en los que mis blancas y puras manos, a la vez que son heridas por sus malditos pintores, se manchan de cada una de las palabras que acojo entre mis delgados dedos; y es en los que mi voz desespera por salir a flote entre un mar de lágrimas contenidas.
Son estos momentos en los que el deseo de abandonar este lugar prima sobre la coherencia, cuando desespero por exiliarme peregrina a mi paraíso exótico en el que no hay nieve ni grises, solo un enorme sol radiante.
Son estos instantes en los que mantengo mi espíritu entre plumas suaves hasta que de nuevo se recomponga; pues no solo padezco melancolía, también nostalgia, el maldito cóctel mortal de mi perdición durante años, décadas y siglos mientras continúe sin valorar los presentes, en estos efímeros momentos, que posteriormente serán el pasado, dejando huella en este oscuro corazón.

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