Melancolía de verano

La luminiscencia del sol de temprana primavera hace destellar las hojas irregulares de los árboles oscuros; ilumina a la vez su corteza parcialmente, permitiendo una temporada de claros y oscuros. 
La brisa suave acuna las ramas de los árboles y los mece en una ensoñación constante que busca anestesiar a su presa en esta temporada de melancolía. 
Los tejados rojizos, húmedos por la lluvia que parece no cesar, son resbaladizos ante el roce de la luz de la temprana primavera; son aquellos que se resisten al cambio de estación. 
Es el invierno revindicando su lugar reservado durante este mes. 
Es esa melancolía antes del verano; la misma que es adorada y, al mismo tiempo, despreciada.


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